Honramos la tierra, el agave y nuestras raíces. El ritual anual en que el mezcal regresa del Lago de Pátzcuaro.
Cada primero de noviembre, nuestro mezcal desciende al fondo del Lago de Pátzcuaro como ofrenda a los ancestros. Allí descansa durante un año entero, impregnándose del alma del lago sagrado purépecha. Al resurgir, el líquido ha sido transformado por el agua, el tiempo y la memoria.
No es un mezcal. Es un testimonio vivo de la princesa Hapunda y su pueblo, destilado en piedra volcánica y bendecido por las profundidades de Yunuén.
Conocer la historiaDesde la selección de piñas silvestres que alcanzan su fase reproductiva hasta la ceremonia purépecha en las aguas del lago, cada etapa de nuestro proceso es tan única como el mezcal que produce.
Polinizados por murciélagos, cocidos en hornos cónicos de piedra, fermentados en tinas de madera y destilados con técnicas ancestrales — Lágrimas de Yunuén es, en verdad, incomparable.
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El agua del lago no es sólo agua. Es la memoria de Hapunda, la princesa que se convirtió en garza blanca para salvar a su pueblo.
Leyenda Purépecha — Isla de Yunuén
El Lago de Pátzcuaro es uno de los cuerpos de agua más sagrados de México. En su centro, la Isla de Yunuén guarda siglos de historia purépecha, de rituales de Día de Muertos y de una naturaleza que no ha sido domesticada.
Es aquí donde nuestro mezcal completa su transformación más profunda, sumergido en las mismas aguas que vieron nacer la leyenda.
La experienciaEn el corazón del Lago de Pátzcuaro, Michoacán. Se llega en lancha desde el embarcadero general de Pátzcuaro, un trayecto de unos 30 minutos entre islas.